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Elegir un armario refrigerado profesional es una decisión estratégica para cualquier negocio de hostelería. Este equipo no solo conserva alimentos: influye en la organización del trabajo, la seguridad alimentaria, el consumo energético y la productividad del personal. Por eso, antes de comprar, es fundamental analizar tres factores clave: capacidad, consumo y uso real en cocina.

 

A continuación, encontrarás una guía completa basada en recomendaciones de expertos del sector:

 

1. Define el uso operativo del armario refrigerado

 

El rendimiento de un armario depende directamente de su uso real, no solo de sus litros de capacidad.

 

Antes de elegir, pregúntate:

 

  • ¿Lo usarás para materias primas, mise en place o producto preparado?
  • ¿Habrá aperturas constantes durante el servicio?
  • ¿Estará cerca de la zona caliente o en un espacio con poca ventilación?

 

Cuanto más exigente sea el entorno, más importante será la estabilidad térmica y la recuperación de temperatura.

 

2. Capacidad: litros útiles y organización interna

 

La capacidad debe elegirse según el volumen diario de producto y el espacio disponible en cocina.

 

Aspectos clave:

 

  • Capacidad útil, no solo litros totales.
  • Número de puertas: una puerta para espacios pequeños, dos o más para grandes volúmenes.
  • Compatibilidad con bandejas GN o estantes regulables.
  • Accesibilidad y ergonomía: un armario mal organizado genera pérdidas de tiempo.

 

Si tu cocina es pequeña, considera modelos compactos o con puertas correderas.

 

 

3. Tipos de armarios refrigerados según el uso

 

Armarios verticales

 

Los más comunes. Ofrecen gran capacidad en poco espacio y son ideales para conservación general.

 

Armarios horizontales o tipo mesa

 

Combinan superficie de trabajo con refrigeración inferior. Perfectos para pizzerías, bares y cocinas con poco espacio.

 

Armarios con puertas de cristal

 

Permiten ver el contenido sin abrir, reduciendo la pérdida de frío y el consumo.

 

Armarios específicos (GN, pastelería, pescados)

 

Tenemos a tu disposición soluciones adaptadas a cada necesidad, con diferentes dimensiones y rangos de temperatura.

 

 

4. Consumo energético: un factor decisivo

 

El consumo depende del tipo de refrigeración, el aislamiento y la eficiencia del compresor.

 

Refrigeración estática

 

  • Menor consumo.
  • Más silenciosa.
  • Puede generar zonas con temperaturas desiguales.

 

Refrigeración ventilada

 

  • Temperatura más uniforme.
  • Ideal para aperturas frecuentes.
  • Consumo ligeramente mayor.

 

Eficiencia energética y tecnologías modernas

 

Los modelos de gama alta incluyen:

 

  • Clase energética A, como la gama Advance de Fagor.
  • Gases naturales R290 o R600a, más eficientes y sostenibles.
  • Aislamiento de alta densidad para evitar pérdidas de frío.
  • Función ECO para optimizar el rendimiento cuando no hay aperturas.

 

Estas características reducen el consumo eléctrico y alargan la vida útil del equipo.

 

 

5. Ubicación y condiciones ambientales

 

Se debe de tener en cuenta que la ubicación afecta directamente al rendimiento: cerca de hornos, en pasillos estrechos o en zonas sin ventilación, el armario trabajará más y consumirá más energía.

 

Consejo: deja espacio suficiente para la ventilación del motor y evita zonas de calor directo.

Para elegir el armario refrigerado adecuado debes analizar cómo lo usarás, cuánta capacidad real necesitas y qué nivel de eficiencia energética buscas. Un modelo bien elegido mejora la conservación, reduce el consumo y optimiza el flujo de trabajo en cocina.

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